Doce años, para el toda una vida, para mí una parte de ella. El tiempo fue gastando sus reflejos, eso que lo hace diferentes a nosotros, aun así lo veía como si fuese el primer día, es que nunca perdió la alegría, esa chispa que lo hacia diferentes a los demás de su especie... yo siempre me refería a él como "mío"... es que me lo regalaron cuando era chico, pero siempre perteneció a alguien más, y sea quien sea ese alguien lo reclamó y aunque él se resistió no tenia mas opción... y se fue.

Adiós amigo...

Imagen de previsualización de YouTube